Medidas anti-crisis: tanque de oxígeno para los capitalistas

La crisis financiera mundial despertó numerosos debates en torno a la participación del Estado en el control y planificación de la economía; la Reserva Federal de los Estados Unidos desembolsó el rescate más desorbitarte del que se tenga registro en la historia, salvar a los banqueros fue el objetivo.

El Estado yanqui nacionalizó las empresas y bancos en quiebra con los fondos del pueblo estadounidense, de no ser así, dijo, la catástrofe sería peor. Acto seguido bancos de Europa, Asia y América desembolsaron grandes cantidades de capital para sanear a sus capitalistas, envueltos en la turbulencia creada por ellos mismos y de la cual no se hacen responsables. Nacionalizaciones, compras de deudas privadas y subasta de reservas públicas suceden hasta hoy en día.

Con este fenómeno, economistas y políticos burgueses se cuestionan cuál es el límite de la “libertad del mercado” sin la participación o regulación del Estado; omiten las relaciones capitalistas causantes, no sólo de las crisis, sino también de la explotación del hombre por el hombre en todo el mundo; y que, con o sin intervención del Estado, las crisis en el capitalismo son recurrentes por la propia naturaleza del sistema.

En décadas pasadas el “Estado de bienestar” o la economía mixta fueron las banderas después de la Segunda Guerra Mundial para ocultar la explotación y sus estragos. Medio siglo después nuevamente los capitalistas pretenden ocultar su responsabilidad y el origen del problema.

A nivel internacional los imperialistas llaman a refundar el capitalismo y organizar un nuevo sistema financiero en donde los Estados tengan una mayor participación, tanto en materia financiera como en la verificación de los bancos.
En esta corriente el gobierno de Calderón se ha montado para defender a las grandes empresas y bancos que operan en nuestro país, el Banco de México procedió a subastar los dólares de las reservas internacionales (provenientes de los impuestos) para saciar las exigencias de los capitalistas ante la inminente devaluación del dólar, 6 mil 400 millones fueron acaparados en cuestión de minutos por las grandes empresas mexicanas lo que trajo aparejado la devaluación del peso.

La prioridad fue mantener la estabilidad de los monopolios sin considerar las secuelas que los proletarios y trabajadores sufrieran.

La debacle económica lacera la vida de los trabajadores; inflación, desempleo, baja en los precios del petróleo y caída de las remesas son elementos que actúan en sentido negativo para trabajadores y capas populares sin que para eso el gobierno tome medida alguna a diferencia de las urgencias con que atiende a la burguesía y los imperialistas.

Cabe destacar que entre las medidas tomadas para afrontar la crisis mundial está la elevación de las tasas de interés a los créditos, al contrario de lo que sucede en los demás países de Europa y América, medida que responde en gran parte a que la banca es propiedad de bancos extranjeros que quieren seguir saqueando al país.

En este contexto el gobierno promueve un programa de “medidas anti-crisis” que prometen amortiguar las repercusiones de la crisis mundial, mantener el empleo, fortalecer las inversiones y el mercado nacional, medidas que en concreto no resuelven las problemáticas de las masas.

Con las llamadas “medidas anti-crisis” lo que se pretende es dotar de un tanque de oxígeno a los capitalistas para sortear la actual debacle económica y permitirles sustentarse en el poder para seguir explotando a gusto a la clase obrera y demás capas populares.

Recortes presupuestales en materias sociales como educación, salud, vivienda y otras no son contempladas en las iniciativas del gobierno; para ellos la crisis significa pérdida de ganancias, y no como la sentimos los proletarios: carestías, desempleo, más explotación por trabajar horas extras, endeudamiento y hambre.

Al igual que los refundadores del capitalismo, las iniciativas de Calderón están diseñadas para amortiguar las pérdidas de ganancias monopólicas y descargar el peso de la crisis en las espaldas del pueblo trabajador. ¿O creemos que la burguesía va a tocar sus ganancias para resolver los problemas de los trabajadores?

¿Qué medidas serias se han tomado para frenar la inflación? ¿Qué cantidad de recursos se asignaron para detener el desempleo? ¿No podrán subir los salarios en Comercial Mexicana, o en Telmex?

Pero no hay que preocuparse, dicen los señores del gobierno, pues esta crisis es una oportunidad, y en un futuro muy lejano saldremos airosos de las carestías económicas; mientras tanto el turno les toca primero a ellos, sanear sus fraudes y transas financieras con nuestro dinero y nuestra hambre.

tomado de Vanguardia Proletaria #300
leelo en su version electronica

http://www.pcmml.com/vangua.htm

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