Extracto del Informe Político del CC al V Congreso del PC de M (m-l)


Leyes económicas en la fase imperialista

Las leyes económicas del capitalismo se distinguen de las contradicciones fundamentales, las cuales en muchos aspectos son sus manifestaciones. Damos una recapitulación de las leyes económicas para que podamos evaluar los alcances que éstas tienen bajo el imperialismo hoy día, los agregados de que se van dotando y la aparición de otros aspectos y leyes bajo la época.

Las leyes del capitalismo

Las leyes del capitalismo operan, pero llevadas al máximo, son aceleradas por los nuevos recursos del desarrollo de las fuerzas productivas. En su mayor parte han sido despejadas de la escena las antiguas formas de explotación, ahí donde no se ha hecho esto, quedan de cualquier forma sujetas a la vorágine del mercado capitalista y otros mecanismos del control burgués.

La explotación de la jornada de trabajo por extensión e intensidad tiene nuevos recursos para ponerse en acción en todas partes, refuerzan estos mecanismos en especial la revolución tecno-científica, revolución organizacional de la empresa, flexibilización laboral, formación de la fuerza laboral, las horas extras y las leyes retrógradas sobre el trabajo como la contención salarial.

Maximización de la ganancia

Las tendencias económicas del imperialismo, le conducen a que sus monopolios no esperen ganancias medias, las cuales no les permiten sobrevivir en el ambiente de competencia establecido, sino que pongan en tensión todos sus recursos para extremar la explotación interna de sus trabajadores, para arrebatar a otros monopolios parte de sus ganancias, para alentar en general los medios de saqueo a los pueblos del mundo.

El empleo de las altas tasas de interés, el uso de mecanismos para arrebatar al extremo la plusvalía, la inflación, el abaratamiento de los productos de los campesinos y los bajos salarios, es decir, en la producción y en las demás esferas de la actividad capitalista, esta ley lleva a la extrema explotación de las masas trabajadoras.

Desarrollo desigual

Los países en general se encuentran en muy variados momentos económicos, lo cual provoca en distintos grados la agudización de las dificultades de las actuales políticas imperialistas. Así también las súper potencias presentan distintos procesos económicos ante los cuales buscan revertir las dificultades, aprovechar las ventajas y transferir a los demás sus mayores problemas, lo cual ha derivado en una creciente inestabilidad mundial con distintos grados de afectación, pero sujeta a los efectos generales del capitalismo.

El mundo se ha dividió no simplemente en regiones avanzadas y atrasadas de acuerdo con el grado de desarrollo capitalista, sino que éste sigue una gradación particular en cada región, si bien puede clasificarse entre países neocoloniales y potencias imperialistas.

A su vez, las potencias imperialistas presentan un cuadro diferenciado del desarrollo económico y sus ciclos, con la agravante de que los procesos internacionales vienen a acentuar las diferencias, pongamos por caso, por repercutir en distinto grado los efectos de la crisis de sobreproducción mundial.

El ciclo y su etapa de crisis económica

Con la internacionalización del ciclo económico, aunque frecuentemente las crisis ocurren por procesos en su mayor medida de condiciones internas inherentes a la reproducción capitalista en cada país, también las crisis económicas se han internacionalizado, siguiendo la secuencia:

Comenzaron como crisis de sobre producción en los años sesentas todavía en mayor grado con un sentido clásico, permaneciendo en segundo plano los problemas de entonces del sistema financiero, el dólar y de las exportaciones.

Posteriormente adoptaron características de crisis de monedas y sobreproducción de petróleo, (el caso de la crisis Mexicana de 1982 es una muestra de combinación del elemento interno y externo).

Más adelante como crisis de la deuda y de sobreproducción, a causa de factores internos y el neocolonialismo.

Crisis financieras en apariencia nacionales que recorrieron los continentes e incluso tocaron fondo en países como el nuestro (crisis mexicana, argentina, rusa, asiática).

Hoy estas crisis financieras y de sobreproducción internacional, abarcan un conjunto de países, tienen su centro en las grandes potencias, y hacen sucumbir nuestras economías.

El rasgo más distintivo en todas ellas es la sobreproducción de capital. Se nos ha insinuado que este aspecto es ajeno a la economía política marxista, a propósito es necesario estudiar la tesis, en su fuente: “la sobreproducción de capital, y no de mercancías individuales pese a que la sobreproducción de capital siempre implica la sobreproducción de mercancías no significa otra cosa que la sobreacumulación de capital”. (Carlos Marx, El Capital, T III, capítulo XV, apartado 3, Siglo XXI Editores).

Anarquía de la producción

La anarquía discurre a la par como fenómeno de cada economía capitalista y de las modernas condiciones del ciclo, en un plano internacional. La anarquía nacional del capitalismo se ve agravada por los procesos internacionales y viceversa.

Por su elevación de la anarquía de la producción al rango internacional, dada la feroz competencia mundial, los mercados son abastecidos o desabastecidos según las perspectivas de obtener beneficios, los pueblos se quedan sin recursos en productos, financieros, desmantelamiento de sus plantas industriales, paralización de su agricultura, etc.

Pero con ello las economías nacionales quedan en la postración, lo mismo la actividad económica internacional vive en un caos constante a falta de planeación económica y especialmente ante el oscilar de los capitales de una a otra rama económica, con preferencia al área especulativa.

Fuerzas productivas y relaciones sociales

Las fuerzas productivas son sometidas a intensa presión, asegurándose por todos los medios que el interés de la propiedad privada prevalezca, que la sociedad capitalista tenga garantizada su realización, prevaleciendo el interés de lucro, la fetichización de la mercancía antes que la satisfacción de las crecientes necesidades de los trabajadores y pueblos del globo.

El desarrollo de las fuerzas productivas, tanto en los poderosos instrumentos de trabajo, comunicación, etc., la disposición de la ciencia como elemento integrado a la producción u otras áreas, al igual que la proyección avanzada de las capacidades de la fuerza de trabajo; choca con las relaciones sociales capitalistas, esto trae consigo en alto grado la riqueza para unos cuantos.

En igual resultado, la flexibilización laboral como aditamento último de las relaciones sociales de dominación sobre el trabajador para individualizar su control e introducir dinámicas de desregulación del mercado laboral, sólo beneficia a quienes detentan el poder económico y político. Se trata de reforzar con ello la naturaleza de las relaciones de producción capitalistas resultando en un máximo control del trabajador y su sujeción a las condiciones y necesidades de las empresas en las condiciones de la inestabilidad económica, a efecto de aumentar la tasa de plusvalía.

La flexibilización encubre sus verdaderas intenciones de reforzar la explotación del proletariado con mecanismos que le presionan a rendir el máximo de productividad con el mínimo de ingresos salariales y derechos sociales.

Tales son las pautas para empeorar el antagonismo entre las fuerzas productivas y las relaciones sociales de producción capitalista.

Ralentización del sistema

El capitalismo va disminuyendo sus capacidades de crecimiento y desarrollo mundial y local, la acumulación exorbitante de capitales y sus contradicciones inherentes son sus responsables. Los procesos y ciclos del capitalismo se hacen lentos, pierden vigor, conducen particularmente a las formas de desaceleración económica frecuentemente a causa del decadentismo, el interés de lucro y la sobre-acumulación de capital, más que tratarse de un ciclo en sí mismo, consiste en una consecuencia más del dominio del capital financiero en el final de su poder.

Es importante considerar estos nuevos rasgos de la manera en que la producción capitalista acrecienta la opresión sobre las masas aplicando los últimos avances del desarrollo de sus fuerzas productivas, pues así retomamos un aspecto esencial de la discusión acerca de la raíz social capitalista de este proceso.

Los capitalistas han permitido la proliferación de centros de reproducción de capital en todas partes del mundo, incrementando las masas de éste, canalizándose por muy distintos mecanismos económicos, violentos, coercitivos, etc. A su centralización, lo que lleva a la proyección de la estructura capitalista nacional e internacional, estrechamente ligadas; asegurando la base para el desarrollo del monopolio.

Ello opera en un sentido de retroalimentación del capitalismo, de explayarse sus condiciones y contradicciones, de crear nuevos recursos a la economía del sistema, se crean espacios regionales, locales en que prosperan las relaciones capitalistas agudizando las contradicciones sociales. A la vez que ralentiza sus procesos al contarse con brotes para una producción que ya no puede continuarse con las pocas expectativas del mercado y las tendencias a la ganancia.

Los imperialistas hacen grandes esfuerzos por tomar en sus manos esos nuevos recursos, pero cuando lo hacen, incrementan las trabas para su ulterior impulso, llevan a la decadencia regiones y países enteros, congelan las expectativas sociales locales, limitan en general las posibilidades objetivas de estos.

Es bien cierto que parte de estos fenómenos se explican por el neocolonialismo, pero a lo que debemos resaltar en este aspecto es a que una vez generadas las relaciones capitalistas por todo el mundo, esparcidas sus leyes, la situación se convierte en fuente de dificultades para el desarrollo del capitalismo, no porque no haya necesidades de éste, sino porque la cadena de dominio, las leyes y contradicciones del sistema impiden que en efecto se pongan en pie, debiendo quedar rezagadas o sufrir los estragos de problemáticas ocurridas en otras zonas del mundo.

Crisis general

La crisis general abraza todos los procesos del sistema capitalista. Partiendo de los problemas económicos aledaños al ciclo capitalista, hoy llevados al extremo y particularmente acentuadas las fases de crisis, las formas en que esta crisis general golpea los fundamentos del capitalismo, destacan una trama de problemas sociales recurrentes a los cuales el capital ya no puede dar salidas.

La crisis general en su etapa actual conduce a la agresión imperialista contra nuestros pueblos, a las pugnas inter-imperialistas, a extremar las formas de explotación y opresión, especialmente los vínculos financieros y económicos internacionales dictaminan estas pautas de mando monopolista agudizando las contradicciones del sistema, planteándose el problema de la revolución proletaria a la orden del día.

La crisis general del capitalismo imperialista se manifiesta en las recurrentes crisis económicas de sobreproducción, el problema de los mercados, la crisis de seguridad mundial ante la militarización, crisis alimentarias, concentración extrema de la riqueza, descomposición de la democracia de los monopolios, crisis del agua, especulación financiera, catástrofes ecológicas, crisis de los combustibles, fenómenos sociales de decadentismo, crisis de la familia burguesa, etc.; es una crisis de toda la sociedad capitalista.

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