Declaración de la Conferencia Internacional de Partidos y Organizaciones marxistas leninistas, al respecto del Terremoto en Japón

El terremoto y  maremoto que tuvo lugar el 11 de marzo en Japón, provocando una catástrofe cuyo alcance se desconoce aún, pues las autoridades del país mienten y ocultan datos reveladores, plantea con mayor agudeza que antes el problema de la energía nuclear, de las centrales  que se levantan  en buena parte de los países del mundo. Un mes después del inicio de esa catástrofe,  aún no se ha controlado y sigue vertiendo al mar cantidades ingentes de partículas radioactivas, que han arruinado la vida de cientos de miles de seres humanos, la pesca en todas esas costas, sin que se sepa aún hasta dónde puede llegar la contaminación que arrastran las aguas del océano.

Este mes de abril se cumple el 25 aniversario de Chernóbil. En una conferencia internacional celebrada en Kiev con ese motivo, el gobierno de Ucrania distribuyó un documento cuyos datos no necesitan comentarios, según el cual  el suelo en torno a Chernóbil está contaminado con cesio-137, estroncio-90 y plutonio 238,239 y 240, y advierten de contaminación con americio-241 para el año 2056, debido a lo cual «entre 1.500 y 2.000 kilómetros cuadrados nunca serán aptos para vivir […] porque hay isótopos radioactivos con un período de desintegración de 24.000 años…»

Teniendo en cuenta que las fugas radioactivas en Japón, son o pueden ser, muy superiores a las de Chernóbil, las consecuencias serán también mucho mayores. Todo lo anterior demuestra que pese a lo que se nos dice regularmente, no se puede afirmar, hoy por hoy,  que la energía nuclear es controlable totalmente, con plena seguridad. No puede serlo porque la explotación de las centrales nucleares, financiadas por los Estados  con dinero público, está en manos de núcleos financieros cuyo principal objetivo corresponde a su esencia: incrementar más y más sus beneficios, dejando la seguridad en segundo lugar, es decir, los gastos para los pueblos, los beneficios para los tiburones capitalistas, imperialistas.

Hay que insistir, una vez más, en que los gobiernos deben empeñarse en desarrollar energías «limpias» como la solar, hidráulica o la eólica, por ejemplo, con prioridad sobre la nuclear. Es este un problema que rebasa los planteamientos ecologistas, pues tiene un fondo político de importancia vital para los pueblos.

Los trabajadores, la juventud, los pueblos del mundo, en fin, exigimos hacer de la defensa y preservación del planeta una propuesta integrada con fuerza en los objetivos de lucha por la democracia, por el progreso y la libertad.

Comité de Coordinación de la CIPOML

Abril de 2011

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