¡Justicia para Gustavo!

Fue un corto sueño
para esperanzas tan largas,
mas nunca supiste ni cómo,
ni quién, ni ellos supieron
quién eras y que soñabas,
así de descompuesto la tierra que te vio nacer,
así de moribundo es el destino si se tienen sueños.

Fue, como suele ser siempre
en los sueños, un instante y luego nada.
Pusiste tus manos en una bandera y estos
te llenaron de sangre, sin tener en cuenta
quizá que así te has ganado un espacio
en dicho estandarte.

Mas fue corto el sueño,
la caída aun más leve,
casi todo en la vida suele serlo…

Leves son también los principios
de justicia que impidieron tu vida,
así como también leves son las condiciones 
infrahumanas por las que tú y yo nos levantamos.

Levedad es un asunto que a nadie duele,
levedad, como queriendo esconder todo en fosas,
levedad, como México, y tu muerte para los altos es
levedad… excepto para mí, que levanto el puño
y canto las mismas canciones de Marx y Engels.

¡Justicia para nuestro camarada Gustavo Salgado Delgado!

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